
¿Qué es el bautismo en el Espíritu Santo y cuál es su propósito? ¿Fue sólo para los primeros cristianos o es para los creyentes hoy en día? Abordaremos estos temas en el siguiente artículo.
En Lucas 24:49 y Hechos 1:4, Jesús dio instrucciones muy claras a los discípulos de que debían esperar la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo, antes de salir a predicar el evangelio.
Esto es muy interesante. Primero, Jesús los comisionó a “ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura”, pero después les advirtió que antes de hacer eso debían ser investidos con poder desde lo alto, debían ser capacitados sobrenaturalmente para llevar a cabo esa tarea.
El relato bíblico muestra que el bautismo en el Espíritu Santo era el plan de Dios para los creyentes de aquel momento, y no hay razones para creer que ese plan hay cambiado. Hechos 1:8 sigue diciendo: “recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos”
Si fue necesario para aquellos cristianos, que tuvieron el privilegio de ver, escuchar y tocar a Jesús, ¡cuánto más lo necesitamos nosotros hoy en día!
Hoy en día, como cristianos y como iglesia, debemos continuar dependiendo del Espíritu Santo para poder llevar una vida santa, victoriosa y fructífera, y para llevar fruto en nuestro ministerio.
¿Qué es el bautismo en el Espíritu Santo?
Según Lucas 24:49, el bautismo en el Espíritu Santo es una “investidura de poder”. Jesús dijo: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.”
“Investir” es otorgar a alguien una capacidad especial para una tarea específica. Entonces podríamos decir que el bautismo en el Espíritu Santo es una capacitación sobrenatural que nos otorga poder para vivir en plenitud y para llevar a cabo la tarea que el Señor nos ha encomendado.
El bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia distinta al arrepentimiento, al nuevo nacimiento y al bautismo en aguas.
El versículo más claro al respecto es Hechos 2:36, cuando el apóstol Pedro dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” Claramente aquí se ven las tres experiencias: 1) “Arrepentíos”, 2) “bautícese”, y 3) “recibiréis el don del Espíritu Santo”.

¿Cuál es el propósito del bautismo en el Espíritu Santo?
Según Hechos 1:8, el principal propósito del bautismo en el Espíritu Santo es dar mayor poder para testificar de Jesús, para llevar a cabo la Gran Comisión con valentía y mucho fruto.
Así leemos en la Palabra: “pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.”
Pero esa no es la única razón de ser de este poder. También nos capacita para ser mejores cristianos, mejores ciudadanos, mejores personas, padres, esposos e hijos. Nos da mayor gozo en el servicio espiritual y un sentido más elevado de la misión de uno en el mundo.
Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del Señor Jesucristo. Esta era la experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana, y debe seguir siéndolo para la iglesia de hoy, hasta que el Señor venga a buscarla.
No fue una “buena idea” de Jesús, o una “sugerencia” del Maestro. Tampoco fue un “consejo sabio”. No. Fue una orden. Hechos 1:4 dice: “les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre”.
No hay razón para creer que Jesús considerara al bautismo en el Espíritu Santo como una experiencia opcional para los creyentes. ¡Todo lo contrario! Lo imperativo de la instrucción muestra que Jesús lo consideró esencial para una vida cristiana plena.
Conclusión
El Espíritu Santo ha sido enviado por Dios para ayudarnos a vencer la tentación, a abandonar el pecado, llevar una vida santa y victoriosa, a predicar con valentía el evangelio y llevar mucho fruto en favor del reino.
No pretendas ser santo o servir a Dios por tus propios medios o basado sólo en tu débil voluntad, simplemente porque ese no es el plan de Dios para tu vida. ¡El bautismo del Espíritu Santo es el plan de Dios para tu vida hoy!
Por Billy Saint
Extraído del libro ¿Conoces al Espíritu Santo?
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